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tentaciones

 

 

 ¿La tentación es pecado?
¿Qué hacer ante las tentaciones?

 

Es muy importante la diferenciación entre "tentación" y "pecado". La tentación no es pecado. La tentación es anterior al pecado. El pecado es el consentimiento de la tentación. Así que no es lo mismo ser tentado que pecar. Todo pecado va antecedido de una tentación, pero no toda tentación termina en pecado. (Jesucristo fue tentado, pero no peco)

 Una cosa hay que tener bien clara: disponemos de todas las gracias, o sea, toda la ayuda necesaria de parte de Dios para vencer cada una de las tentaciones que el Demonio o los demonios nos presenten a lo largo de nuestra vida. Nadie, en ningún momento de su vida, es tentado por encima de las fuerzas que Dios dispone para esa tentación.

Esto es una verdad contenida en las Sagradas Escrituras: "Dios que es fiel no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas; antes bien, les dará al mismo tiempo que la tentación, los medios para resistir" (1 Cor. 10, 13)

  Tentaciones: Significa prueba que conlleva el propósito de seducir y hacer pecar y separarse de Dios. Estas tentaciones provienen de su autor, el diablo (Mat 4:1; 1 Tes. 3:5).
 
La escritura enfatiza la verdad bíblica de que el cristiano es un vencedor sobre todas las tentaciones, porque en primer lugar Jesucristo es nuestro ejemplo, el venció las tentaciones y a su autor, el Diablo.
 
Las tentaciones aparecen de nuestra propia concupiscencia (Santiago 1:14-15). Aunque Satanás es el tentador, las tentaciones provienen de la influencia que ejerce sobre nuestra propia naturaleza humana pecaminosa y caída desde Adán y Eva.

Las tentaciones sirven para que los seres humanos tengamos la posibilidad de optar libremente por Dios o por el Demonio. También sirven para no ensoberbecernos creyéndonos autosuficientes y sin necesidad de Cristo Redentor.

¿Qué hacer ante las tentaciones?

En primer lugar tener plena confianza en Dios, tener plena confianza en lo que nos dice San Pablo: nadie es tentado por encima de las fuerzas que Dios nos da. Junto con cada prueba, Dios tiene dispuesto gracias especiales suficientes para vencer. No importa cuán fuerte sea la tentación, no importa la insistencia, no importa la gravedad. En todas las pruebas está Dios con sus gracias para vencer con nosotros al Maligno.

Otra costumbre muy necesaria para estar preparados para las tentaciones es la vigilancia y la oración. Bien nos dijo el Señor: "Vigilen y oren para no caer en la tentación" (Mt. 26, 41). Vigilar consiste en alejarnos de las ocasiones peligrosas que sabemos nos pueden llevar a pecar.

Tenemos que tener claro que la carne es debil (Marcos 14:38," Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la vedad esta dispuesto, pero la carne es débil..")
por lo cual, también, llevando una vida más espiritual podemos resistir con más fuerza las tentaciones.

Ahora bien esta lucha no es contra fuerzas humanas, sino contra fuerzas sobre-humanas, como bien nos describe Pablo
(Ef. 6, 11-18). Por eso hay que armarse con armas espirituales, y una de ellas es la oración, la cual nos recomienda el Señor directamente y nos recuerda Pablo también: "Vivan orando y suplicando. Oren todo el tiempo" (Ef. 6, 18).

Una de las gracias a pedir en la oración, para estar preparados para este combate espiritual, es la de poder identificar la tentación antes de que nuestra alma vacile y caiga.

 

Poder ubicar de inmediato, por ejemplo, una tentación de orgullo. "¡Qué bien lo haces! ¡Qué competente eres!", puede insinuarnos sutilmente el demonio. ¡Tan sutilmente que parece un pensamiento o una idea propia! Parece muy lógico y hasta lícito este pensamiento para levantar la "auto-estima", según esa nefasta prédica del New Age.

 Pero en realidad, el Demonio está buscando engañarnos para que creamos que somos capaces de hacer las cosas, sin dejarnos dar cuenta que es Dios quien nos capacita para hacer las cosas bien y a El debemos agradecer y alabar, pues por nosotros mismos no somos capaces de ¡nada! Si cada palpitación de nuestro corazón depende el El ¿de qué nos vamos a ufanar? La verdadera "auto-estima" consiste en sabernos y creernos realmente que nada somos ante Dios, que dependemos totalmente de El y de que nuestra fortaleza está en nuestra debilidad, pues en ésta Dios nos fortalece con su Fortaleza. "Mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad" (2 Cor. 12, 9-b).  

 

Ese pensamiento sutil y tan "aparentemente" lícito o inocuo, sobre la supuesta competencia y capacidad del ser humano, el alma vigilante lo rechaza enseguida, sin distraerse a ver lo capaz y competente que ha sido en hacer bien una determinada labor. De no actuar así y con prontitud, ya ha caído en una tentación de orgullo y engreimiento.

A veces la tentación no desaparece enseguida de haberla rechazado y el Demonio ataca con gran insistencia. No hay que desanimarse por esto. Esa insistencia diabólica pudiera ser una demostración de que el alma no ha sucumbido ante la tentación. Ante los ataques más fuertes, hay que redoblar la oración y la vigilancia, evitando angustiarse. Esta lucha, permitida por Dios, es una especie de calistenia espiritual que más bien fortalece al alma, siempre que se mantenga luchando contra la tentación. Si rechaza la tentación una y otra vez, el Demonio terminará por alejarse, aunque no para siempre, pues buscará otro motivo y otro momento más oportuno para volver a tentar. ("Habiendo agotado todas las formas de tentación, el Diablo se alejó de El, para volver en el momento oportuno" (Lc. 4, 13).

Una cosa conveniente es desenmascarar al Demonio. Si se trata de tentaciones muy fuertes y repetidas, puede ser útil hablar de esto con un buen guía espiritual. El Demonio, puesto en evidencia, usualmente retrocede. Adicionalmente, ese acto de humildad de la persona suele ser recompensado por el Señor con nuevas gracias para fortalecernos ante los ataques del Demonio.

Y recordar siempre que tenemos todas las gracias necesarias para el combate espiritual. Pablo refiere lo siguiente: "Y precisamente para que no me pusiera orgulloso, después de tan extraordinarias revelaciones, me fue clavado en la carne un aguijón, verdadero delegado de Satanás, para que me abofeteara. Tres veces rogué al Señor que lo alejara de mí, pero me respondió: ‘Te basta mi gracia’" (2 Cor. 12, 7-9).

 Aparte de esta actitud de continua confianza en Dios y de vigilancia en oración, hay conductas prácticas convenientes de tener en cuenta ante las tentaciones:

- Durante la tentación, orar con mucha confianza y resistir con la ayuda que Dios ha dispuesto.

- Después de la tentación: si hemos caído, arrepentirnos y buscar el perdón de Dios. Y si no hemos caído ¡ojo! referir el triunfo a Dios, no a nosotros mismos, pues a El debemos el honor, la gloria y el agradecimiento.


Por último, lo bueno y lo grandioso de resistir a las tentaciones, está en Santiago 1:12 dice:" Bien aventurado el varón que soporta la tentacion; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida que DIOS ha prometido a los que le aman."






 





Comentarios hacia esta página:
Comentado por Rafa( ), 18-04-2011, 12:36 (UTC):
En el video muetra la realidad, es uno que se separa de Dios, el quiere protegernos pero uno no le busca, hasta que te decides (en el video cuando decide por orar)cuando uno se decide de corazón Dios nos protege. gracias



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